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Romayno Gutiérrez al piano, cautivó a Cuauhtémoc con Natétali Nijiime


Cuauhtémoc, Chih.- Un gran pianista, sin duda alguna el rarámuri Romayno Gutiérrez Luna, cautivó la noche del sábado cuando ofreció el recital "Natétali Nijiime" (Agradecido) una singular combinación entre piezas clásicas y la adaptación al piano de danzas autóctonas.

Discípulo del maestro Romayne Wheleer, actualmente trabaja haciendo variaciones de la música rarámuri en el piano, ya que solo se conocía con el violín, la guitarra, el tambor, la flauta y el chapareke. "Me gusta cómo suena el piano, ya que se escucha cristalino como el agua", expresa el artista.

Con una armonía y belleza única, la música rarámuri en piano ocupó la primera parte del recital, llenando de magia, alegría y color el teatro de Cámara donde Romayno fue traído como parte de las jornadas culturales de la presidencia municipal, que en esta ocasión se coordinó con la Fundación Camíchalo A.C. y Becca Trevizo A.C.

La segunda mitad del concierto, Romayno mostró su destreza al piano con piezas de grandes compositores clásicos. Shumann, Field, Chopin y para terminar, una adaptación al piano de Recuerdos de la Alhambra, de Francisco Tarrega.

Romayno Gutiérrez Luna, nació en 1986, en Retosachi, municipio de Batopilas, siempre vivió rodeado de música, su padre Juan, tocaba el violín en las danzas del Matachín y el Pascol en los festejos tradicionales de la región.

El destino de Romayno estuvo marcado desde que el pianista Romayne Wheleer, quien conoció a sus padres años antes de que él naciera, lo bautizó y le dio su nombre.

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