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María Teresa, una Rarámuri orgullosa de ser enfermera


Cuauhtémoc, Chih.- Las adversidades de la vida se proyectan más en los más desprotegidos, pero Tere, a sus 24 años de edad está a punto de graduarse de la licenciatura en enfermería. Se siente muy afortunada, pese a que tuvo que pasar por problemas sociales y culturales. “Estoy muy feliz con mis logros, soy una persona muy amable y con muchas cualidades”, dijo orgullosa.

Ella tiene 24 años de edad, originaria de Cuauhtémoc Chihuahua, pero con sus orígenes en la Sierra Tarahumara, su madre nació en Norogachi municipio de Guachochi y su papá es de Panalachi, municipio de Bocoyna; se encontraron en Cuauhtémoc, ambos trabajaban en la pizca. Se enamoraron pero batallaban para entenderse por no hablar el mismo dialecto, por lo que aprendieron español y fue como logaron el entendimiento y finalmente el matrimonio.

“Esa es su historia de amor, la que ha logrado 4 hijos, yo soy la mayor”, comentó, además de narrar que de chiquita vivía en Panalachi, fue baturizada en Sisoguichi y como de 2 ó 3 años se mudó a Tres Ojitos , Gran Morelos, después a la Capital y finalmente a radicar en esta ciudad.

Hace una pausa y cuenta que a corta edad perdió a su padres, que poco a poco se sumergió en el vicio del alcohol y luego, un día que iba a verla se accidento, los fierros del vehículo entraron a sus órganos y lamentablemente falleció, y ahora lo recuerda con gran cariño y con el sueño de que estuviera a su lado disfrutando de sus logros.

Tenía muchos sueños en su vida, ella no quería ser jornalera, tal y como le dijeron sus padres que debiera ser, le inculcaron que si ellos se dedicaban a una labor, los hijos debieran hacer lo mismo, pero Tere tenía la intención de hacer algo por los demás, su corazón quiere ayudar.

Primero quería ser Doctora, Psicóloga, Policía, Bombero y ya en la preparatoria se decidió por la enfermería, pero no tuvo dinero para irse a estudiar a Chihuahua, “nació mi hermana, mi mamá ya no pudo trabajar y nos mandaba a nosotros, entonces las ganancias era para pagar gastos del hogar y comida”, comentó.

Sin embargo era su deseo estudiar, tal vez no lo que quería, pero si algo para no des actualizarse, de tal manera que supo de la carrera de enfermería. “Después empecé a estudiar enfermería en la UACJ, aunque no era de mi preferencia pero si lo que podía pagar.

“Pronto me convencí de que esa era parte de mi vocación y fue un día que fuimos a la morgue y abrí un cuerpo, el encargado pidió que alguien lo hiciera y fui la primera en desearlo, y así lo hice. Luego ayudé a una amiga a tener su bebé, me tocó recibirlo, bañarlo y cortar el cordón, todo porque no quería que fuera la ambulancia por ella, a mi me gustaba mucho leer en ese tiempo y es como pude reaccionar y mi hermana me ayudó. Me emocionó ver cómo nació un bebe”, narra emocionada. Se fue a vivir a Chihuahua con sus abuelos adoptivos, ya tiene 4 años, desde el 2012.

A algunas de sus compañeras raramuris les dicen cosas malas en su salón, no son muy aceptadas, sin embargo a ella le ha ido bien, solo pocas personas que la molestaban porque sobresalía en los deportes, pero regularmente ha encontrado buenos compañeros que le ayudan a crecer, cree que por ser inteligente y pertenecer a diversos grupos y gracias a ellos ha tenido amigos de todas clases sociales.

“Mi único problema es que mi mamá no sabía cómo tratarme, me llevaba mejor con mi papá, mi madre pensaba todavía que todos deberíamos ser jornaleros, pero poco a poco se abre a la idea de que hay otro mundo”, dijo. “Mis hermanos no estudiaron y el mayor quiere pero es muy tímido, “así somos todos”, aún batallo para estar en público”.

Ahorita está haciendo sus prácticas en un jardín de niños, que apoya a los hijos de trabajadores de una maquila, ahí entra a las 5:30 y recibe a los niños de que lleguen limpios, sin piojos, que estén bien de sus ojos y lleven las uñas cortas para que puedan ingresar.

La carrera la concluye el 31 de enero, en 4 meses más y tiene el deseo de trabajar en hospital, pero debe esperar a que le hablen, sabe que eso se lleva tiempo, así que espera que no sea mucho, para así seguir con la maestría en enfermería, de lo que le han dicho hay apoyos para los miembros de comunidades indígenas, y logar una plaza en un futuro corto.

“Yo me considero buena enfermera, solo me falta práctica, soy muy amable y servicial, eso dicen los demás y me hacen sentir bonito y yo también creo que es así, el enfermo lo que quiere es que lo traten bien”, dijo.

Tere les aconseja a sus amigos rarámuris que no tengan miedo de salir a estudiar, que si quieren lograr un sueño que luchen por ello y más si quieren una carrera, que ya no es como antes, ya todo es más fácil!. Concluyó con tono muy feliz y convincente.

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